Por grupo #7:
Oscar David Aguilar Bolaños
Macklin Josué Alvarado Martínez
Salvador Edmundo Flores Bonilla
Eva María López Córdoba
José Ernesto Palacios Sánchez
Aída Larissa Tenorio Véjar
La piratería como medio de subsistencia económico
Primeramente, dejaremos claro que nuestra postura no defiende de ningún modo la piratería. Sin embargo, sí concordamos en que, en los países en vías de desarrollo, como El Salvador, este delito surge como respuesta a una necesidad aún mayor y vital que la de defender los derechos de autor: sobrellevar la pobreza.
Empezaremos por analizar el punto de la riqueza personal, apoyándonos en el siguiente caso: Se dispone de $15. Tiene dos opciones: comprar un disco original en el que invertirá todo su dinero o adquirir uno que no lo es pero que solo le costará $3. En la segunda alternativa, aún le quedarían $12 que podría gastarlos en comida u otros artículos de su interés. En consecuencia, usted incrementa su nivel de riqueza porque con el mismo capital obtiene más bienes.
A pesar de ello, revistas como “El economista”, de México, consideran que esta actividad es fundamental para que la economía se mantenga a flote. Además, ayuda a evitar la monopolización de la información y el entretenimiento, genera una constante competencia entre calidad y precio, beneficia a los consumidores y evita que los precios lleguen a puntos exorbitantes.
Como lo mencionamos antes, no estamos a favor de actos ilegales, pero, a lo largo del tiempo, se ha visto que las leyes no son inamovibles, sino que se adaptan a las nuevas circunstancias. En este caso, nuestra realidad es una difícil situación económica por la cual no se pueden mantener las mismas medidas en estas condiciones de crisis. ¿Cuál es nuestra prioridad entonces?
Otro aspecto que no se ha tomado en cuenta es que, incluso para los artistas, la piratería se convierte en publicidad gratuita. Por ejemplo, la cantante Alizée afirmó haberse beneficiado de la piratería en su visita a México en el 2008. ¿A qué se refería con esta aseveración? Gracias a ella, su música trascendió desde Europa hasta ese país, logrando que muchas personas llegaran a su concierto.
Hay estudios que comprueban nuestra teoría, como Matt Mason lo explica en su libro “The pirate’s dilema”. Con la idea principal de tomar ante esta actividad ilegal una postura proactiva y de convertirla en su aliada, menciona que “la mejor manera de beneficiarse de los piratas es copiarles”, es decir, aprovechar este medio para darse a conocer ante potenciales consumidores y ganar posicionamiento en las preferencias de la gente.
A partir de estos argumentos, se concluye que la piratería es un método clave de supervivencia en los países subdesarrollados, lo cual debe ser una prioridad para los gobiernos internacionales (al menos temporalmente) ante el simple afán de lucro de los artistas. Esta posición cobra importancia cuando se consideran los beneficios que de igual forma terminan obteniendo los autores. Los tiempos cambian junto con las circunstancias y, hoy en día, esta actividad, que se conoce como delito, debería ser percibida como una nueva tecnología y oportunidad de desarrollo humano, en vez de limitarlo.
La piratería: más que una necesidad, una forma de dinero fácil
Mucha gente piensa que la piratería es un medio más barato de adquirir los bienes que deseamos porque los productos originales son extremadamente caros. Algunas veces, incluso, se llega a justificar esta forma de ganarse la vida. Sin embargo, al apoyarla, lo único que se está fomentando es el robo.
Para comenzar con la explicación referente a este delito citaremos el artículo 5 de la Ley de Propiedad Intelectual de El Salvador: “El derecho de autor comprende facultades de orden abstracto, intelectual y moral que constituyen el derecho moral; y facultades de orden patrimonial que constituyen el derecho económico.” En otras palabras, solo los creadores de sus propias invenciones tienen derechos económicos sobre ese bien (Sala 72).
Al dejar que la piratería se expanda como estilo de vida en nuestro país, se estaría generando una retención en la cultura y, por consiguiente, en la economía de este. ¿Cómo sucede? El sistema es sencillo. Cuando una persona compra un material que se reprodujo ilegalmente, el propietario intelectual deja de obtener ganancias. Este efecto lo desmotiva para seguir produciendo novedades, mientras que cada vez nos alejamos más de la meta de lograr que El Salvador deje de ser un territorio de consumidores en su mayoría. Por ejemplo, nuestra industria musical y del cine es pequeña (en relación a otras). Si un artista publica un disco, para poder grabar otro, esperaría lucro del primero. Pero si la gente compra una versión pirata, disminuye la remuneración que le corresponde, por ley, al responsable del esfuerzo creativo y lo induce a retirarse del negocio. El impacto de esta situación es negativo si se considera que este individuo es una fuente de empleo y ganancias sobre todo si vende a otros países.
Por otro lado, el panorama general se ve perjudicado debido a que los impuestos por esta actividad comercial no son pagados al gobierno, el cual los necesita para que la nación pueda progresar en condiciones óptimas. Además, un robo es imposible de legalizar bajo ningún tipo de justificación por el simple hecho de que no promueve la honestidad, buena voluntad o la moral dentro de la sociedad. Lo anterior se ve reflejado en un vídeo titulado Papá pidata (encontrado en YouTube) el cual hace conciencia sobre el mal ejemplo que los padres dejan a las futuras generaciones al contribuir con ese delito.
Asimismo, es un punto importante para considerar la piratería como un método de “dinero fácil” el artículo 1 de los anexos del Convenio de Berna. En él se establece que para los países en vías de desarrollo es posible una manera de reproducir música y películas (entre otros bienes que posean propiedad intelectual) con el fin de ayudarlos en su economía. El requisito es que los países se comprometan a hacerlo por determinado lapso de tiempo.
Nos podemos dar cuenta de que en El Salvador las personas siguen optando por la vía fácil para conseguir subsistir en vez de apegarse a los parámetros establecidos por la ley y a los derechos de los autores. Si bien es cierto que en nuestra realidad actual es no es fácil conseguir empleo, no quiere decir que laborarán de manera ilícita. A pesar de todo, se debe conservar la integridad de la persona, aprovechando la libertad de trabajar en cualquier campo, así como la de iniciar un negocio propio con el esfuerzo que se requiere.
Para concluir, el cumplimiento del artículo 44 de la Ley de Propiedad Intelectual (antes mencionada) podría ayudar a combatir la piratería en El Salvador. El estatuto señala que mientras no se busque un fin lucrativo al reproducir, en nuestro caso, música y películas, el hecho sería lícito. Por lo tanto, la solución para adquirir este tipo de bienes de manera más económica sería que las personas compartieran y transmitieran esta mercancía gratuitamente con el único fin de apoyarse en satisfacer sus necesidades de entretenimiento, información, etc. Así, solo comprarían los productos originales cuando sea conveniente según la situación y no se infringirían los derechos de autor.
Referencias bibliográficas
Mason, Matt. The pirate´s dilemma. Nueva York: Free Press, 2008. Web. 18 jul. 2011.
Papá pidata. CharlesXtraLarge, 22 ene. 2007. Youtube. Web. 14 jul. 2011.
Sala, Xavier. Economía liberal para economistas y no liberales. Barcelona: DeBOLS!LLO, 2008. Impreso.
Toca, Antonio. “Del dilema del pirata a su beneficio en la innovación”. El Blog Salmón, economía y finanzas en su color natural. 5 de ago. 2008. Web. 19 de jul. 2011.
Valdez, Mario. “La piratería tiene sus ventajas: Alizée”. Observador. Web. 4 mar. 2008
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